Guillermo Peña A

                   PROGRAMA VITALIDAD

Charles Eugster  multi campeon, a los 97 años escribio un libro "la edad es solo un número"

 Para las personas a partir de los 50 años nuestra relación con el mundo cambia a una velocidad acelerada, necesitando adaptarnos urgentemente y así poder prosperar en un entorno modificado por los avances tecnológicos de hoy, o del mañana. El paradigma de edad avanzada igual a pasividad, inmovilismo, decadencia, enfermedad, limitaciones, lo están derrumbando desde hace un par de décadas, personas con edad avanzada con su ejemplo, y los descubrimientos realizados en neuroplasticidad cerebral.

Para estar bien, sanos con energía e ilusiones debemos ponernos en acción, física, mental, emocional. La neurociencia afirma que nuestro cerebro puede estar igual de bien que nuestro cuerpo físico, para ello debemos encender el interruptor del aprendizaje, los desafíos y el movimiento.

Según Joan Vernikos que ha sido directora de las Ciencias de la Vida en el Espacio de la NASA, la falta de actividad (inactividad) imita las condiciones de poca gravedad el sistema vestibular comienza a deteriorarse produciendo un riesgo por falta de equilibrio e influye en las funciones biológicas, tales como la presión arterial, pérdida ósea y la atrofia muscular. Trabajó para que John Glenn, que fue astronauta y después senador de los Estados Unidos hiciese un vuelo orbital a la edad de 77 años. Al regresar del espacio le hicieron todos los test y la recuperación de Glenn fue como la de los astronautas de 35 años la conclusión que obtuvo el equipo de la NASA fue; “Si una persona está saludable, en forma y se cuida, no hay razón por la que no pueda hacer todo lo que cualquier otra persona puede hacer sin importar su edad”.

Esto ha sido corroborado reiterativamente desde hace algunos años por la neurobiología. El neurólogo Mezernich pionero de la neuroplasticidad que es la capacidad de nuestro cerebro para transformarse a cualquier edad, afirma que; “Cada ser humano contiene el poder incorporado para mejorar, para cambiar a mejor, para restaurar perceptiblemente y a menudo. Mañana, esa persona que ves en el espejo puede ser una persona más fuerte, más capaz, más viva, más poderosamente centrada, la cual sigue creciendo sin límites de edad. Los mejores tipos de actividades son aquellas que abarcan nuevos aprendizajes y que exigen que prestemos atención a los detalles de lo que vemos, oímos, sentimos, olemos, gustamos, percibimos cenestésicamente. La clave para el cambio del cerebro positivo es un compromiso serio, plenamente atento a un nivel en el que nos estamos desafiando continuamente a nosotros mismos.

El programa sobre el cual llevo trabajando “toda una vida” llamado VITALIDAD se basa en un programa multidisciplinar que abarca diversos temas como; acondicionamientos que requerirán que las personas abandonen lo que ya podrían ser conductas negativas bien establecidas las cuales lentamente las están arrastrando cuesta abajo. También puede requerir que restablezcan una seriedad de propósito de buena fe en la vida. Reactivar la vitalidad, el entusiasmo por la vida, la independencia. Se trata de darle a nuestro cerebro una excelente oportunidad para que dure tanto como nuestro cuerpo físico. Se trata de vivir más tiempo, llenos de diversión, seguros de nosotros mismos, en crecimiento, más capaces y más interesantes.

A medida que envejecemos, la disminución de la maquinaria que controla nuestro aprendizaje y memoria también controla nuestro brío, nuestro brillo, nuestra confianza, nuestra chispa. Está demostrado que esto podemos transformarlo positivamente si nos animamos a experimentar, para saber que si solo se nos da una oportunidad, nos sorprenderá lo mucho que la alegría, el espíritu, el baile del cuerpo y la mente, la luz del día brillante de una vida llena de sol puede volver con plenitud para nosotros.

Guillermo Peña Acuña.

Guillermo P A | alohaeft@gmail.com